Campo Arcís: una pedanía de 400 almas enclavada en el corazón de las viñas de Requena, y aquí encontramos a la familia Pigar. El proyecto nació en 2014, pero fue en 2016 cuando Juan y Susana dieron el gran paso, dejar sus trabajos en la ciudad para instalarse a tiempo completo en el pueblo. Su misión: elaborar vinos naturales de manera artesanal, basándose en el saber ancestral, el equilibrio y la sostenibilidad.
La pareja trabaja sus 17 hectáreas de viña a 585 metros de altitud siguiendo prácticas agroecológicas. Preservan las variedades autóctonas y enriquecen los suelos sembrando leguminosas para una cobertura vegetal natural. Cada vino fermenta con las levaduras propias de la uva, sin filtración ni clarificación, para conservar su carácter vivo y auténtico. El abanico de variedades es amplio: Bobal y Royal para los tintos; Macabeo, Chardonnay, Moscatel, Valencí blanco, Airén, Tardana y Tortosí para los blancos. De ahí nace una decena de vinos en cada vendimia: blancos, oranges, tintos, tranquilos y espumosos.
Además del trabajo en la viña, Susana ilustra cada etiqueta con acuarelas. Su talento ha cautivado incluso a su vecina y viticultora Verónica Romero, que le confía la creación de sus etiquetas. Este amor por el detalle se refleja también en los degüelles que pinta a mano, piezas únicas que los aficionados pueden reservar.
La parcela de Chardonnay se encuentra en Campo Arcís y se llama Casa Alarcón. La poda es larga y doble Guyot en arco, adaptada al vigoroso Chardonnay. Cada cepa produce unos tres kilos de uva. La vendimia es manual.
Vino espumoso natural elaborado por el método ancestral, que consiste en acabar la fermentación dentro de la botella. Prensado directo, cinco meses de crianza en botella sobre lías y degüelle a mano. Sin aditivos ni sulfitos, sin filtrar ni clarificar. Producción limitada a 1.000 botellas.
Temperatura de consumo recomendada: entre 6 y 9°C.