Para entender esta historia, primero hay que conocer el método ancestral de los vinos espumosos. Un poco de historia: los monjes benedictinos de la abadía de San Hilario constataron en 1531 que algunos vinos se volvían espontáneamente efervescentes. Ese fenómeno dio lugar a la Blanquette de Limoux, el vino espumoso más antiguo del mundo.

Ancestral, o Pet Nat (de Pétillant Naturel en francés), consiste simplemente en embotellar antes de que acabe la fermentación alcohólica. La verdad es que el viticultor tiene poco control sobre los azúcares residuales o la cantidad de CO2: el vino es más o menos dulce y espumoso. Muy diferente del método champenoise, donde se añade azúcar para una segunda fermentación, las botellas se guardan boca abajo para que se acumulen las lías bajo la cápsula, y llega entonces el degüelle.

Ancestral Bubble Dragon #1 Finca Parera
Bubble Dragon #1 · con Finca Parera

Aquí entra la idea fantástica de Roger: durante el degüelle, en lugar de compensar el vino perdido con su propio vino, lo compensa con el ancestral criado por su colega viticultor. El resultado es un vino único, porque la cantidad de vino perdido nunca es la misma de una botella a otra. Ya se han producido dos Bubble Dragons: una primera añada con Finca Parera, cerca de Barcelona, y después con Juan y Susana de la bodega Pigar de Campo Arcís.

Ancestral Bubble Dragon #2 Bodegas Pigar
Bubble Dragon #2 · con Bodegas Pigar, Campo Arcís

Roger tiene más de un talento en su bolsillo: es también el autor de las etiquetas, que recuerdan el videojuego de los 80 Double Dragon. Hablamos de vinos espumosos naturales, sin filtrar ni clarificar, sin ningún tipo de aditivo: ¡raïm i au! La idea de Roger ya está abriendo caminos y están surgiendo nuevas colaboraciones entre otros viticultores, que es también la filosofía del vino natural.