Hasta ahora, el vino era una excepción en cuanto a la legislación, sin ninguna información hasta el punto de omitir el origen de producción y la variedad de uva. A partir de ahora, cada etiqueta de vino debe incluir la lista de ingredientes y la declaración nutricional, o bien un código QR que facilite el acceso.

Sin entrar en polémicas, es importante saber que la mayoría de los vinos industriales contienen una variedad de aditivos para modificar el sabor, la textura o la estabilidad del producto:

Para los productores de vinos naturales, esta nueva regulación es una bendición. Se esfuerzan por utilizar solo uva en sus procesos de vinificación, sin aditivos ni intervenciones químicas. La lista de ingredientes de sus botellas se resume a menudo en una sola palabra: «uva», con la mención «Sin sulfitos añadidos».

Por fin el consumidor tiene acceso a una información mínima sobre lo que hay, o no hay, en su botella. Pero paradójicamente, ahora sabemos más sobre los aditivos que sobre las variedades y el origen de la uva o la cantidad exacta de sulfitos presentes. ¡Esperamos con ganas la actualización!