El fondillón ha sido el vino alicantino más reconocido y popularizado en todo el mundo durante siglos. O, al menos, eso es lo que nos han dicho durante años y años. Hay que ponerlo en duda. Si bien hay muchas fuentes que lo afirman y ratifican, otros estudiosos mantienen que ese primer vino no era fondillón, sino un vino tinto dulce alicantino. Parece que el primer vino alicantino fue elaborado en el siglo XV en la Huerta alicantina. Era conocido con el nombre de vi Allegant (vino de Alicante). Muchas fuentes lo consideran o lo han bautizado, no sabemos por qué, como vino fondillón. Pero hay que tener en cuenta que el vino de Alicante no es fondillón, aunque el fondillón sí es un vino de Alicante.

Puerto de Alicante, siglo XIX
Puerto de Alicante, siglo XIX

Tanto fue el éxito del vino de la huerta de Alicante que el cultivo de la uva se extendió durante los siglos XVI y XVII a pueblos vecinos y a las comarcas del Medio y Alto Vinalopó, muy bien comunicadas y relacionadas con la burguesía valenciana. Así, en aquel momento cohabitaban dos variedades diferentes de «fondillón», el de la Huerta de Alicante y el de las comarcas vecinas, ambos de uva monastrell, pero con procedimientos de producción diferentes. Hay quien considera el primero, el de la Huerta, como fondillón, pero no queda claro si la elaboración se ajusta a la que hoy en día define el fondillón.

Es evidente que la producción vitivinícola era muy importante en las tierras que ahora consideramos provincia de Alicante. Un hecho significativo, que refleja el peso del sector en la economía, es que Fernando el Católico firmó un privilegio el 18 de enero de 1510, por el cual prohibía que en Alicante, ciudad, entraran vinos de otras poblaciones mientras no se consumiera el de cosecha propia, creando la Junta de Inhibición del vino forastero de Alicante, que sirvió también para regular el origen y calidad del vino alicantino. Fue la primera denominación de origen vitivinícola.

Con todo, las expertas en la materia piensan que ninguno de los dos vinos tintos alicantinos puede denominarse fondillón. No podemos hablar, pues, del origen del fondillón. Ojalá supiéramos decir quién, cuándo, cómo hizo esa primera botella... Seguramente fue el fruto de la acumulación de fondos de barricas y la mezcla con vinos más jóvenes. Entonces, ¿cabe la posibilidad de que algunas de las botellas de ese vino tinto dulce de Alicante que viajó por todo el mundo fuera un fondillón? Ya veis, el asunto es complicado.

Lo que parece cierto es que el vino tinto alicantino, dulce y generoso, era el más famoso, apreciado y consumido por las altas esferas europeas. Dicen que era el favorito del Rey Sol y de Isabel I de Inglaterra. El duque de Saint-Simon, cronista oficial de la corte, que el Rey Sol, Luis XIV de Francia, mojaba los bizcochos en este. De ahí que fuera bautizado con el sobrenombre de "vino de reyes".

«Y ahora, ¿queréis tomar algo? ¿Una copa de Jerez, de Oporto, de Alicante?» escribe Alejandro Dumas en El Conde de Montecristo, poniendo en evidencia que el vino de Alicante era, ya en el siglo XIX, un emblema de distinción en toda Europa.