Hoy sabemos algo más sencillo y más fuerte: el Bobal es una cepa autóctona, profundamente arraigada en las tierras de Utiel-Requena y de la Comunitat Valenciana. Adaptada a los climas secos, a las alturas, a los suelos pobres. Una personalidad que no necesita ninguna genealogía inventada para existir.

Durante décadas, el Bobal fue la uva del volumen. Producción abundante, color intenso, buena acidez. Ideal para cooperativas, cupajes, rosados industriales, vino a granel. Y así heredó una reputación de rusticidad: duro, áspero, sin elegancia. Pero el problema no era la variedad. El problema era la mirada que se ponía sobre él.

El Bobal es vigoroso, sí. Tiene la piel gruesa, taninos marcados, una acidez natural elevada. Si lo fuerzas, te devuelve dureza. Si lo escuchas, te ofrece verdad. Con rendimientos bajos, cepas viejas y vinificaciones respetuosas, el Bobal revela otra cara: frescura, fruta limpia, tensión, y una capacidad de guarda que durante años se le negó.

Es aquí donde entra el trabajo de los viticultores que han decidido escuchar la cepa en lugar de dominarla. Verónica Romero y su mirada sensible y precisa. Bodegas Pigar, recuperando Bobales perdidos. Cueva de Mariano Taberner, donde el Bobal se hace también dulce y oxidativo. Sexto Elemento, con crianzas de veinticuatro meses en barrica de roble. Los hermanos Ferrer Gallego y su proyecto Endemic, con grandes expectativas enológicas. Sin olvidar Pablo, de Bodega Escuadra, un arquitecto que piensa el vino con matemáticas.

Todos comparten una misma convicción: no disfrazar el Bobal. Dejarlo ser. Y quizás esa es su gran lección. Esta cepa no busca gustar a todos. No da vinos de maquillaje. Da vinos que reflejan el lugar, la añada y la mano que lo trabaja. Siempre volvemos al terruño.

Redescubrir el Bobal no es seguir una moda. Es reconciliarnos con una variedad que siempre ha estado aquí, esperando que la miráramos con respeto. Eso, también, es vino natural.

Artículo en audio · Va de Vi
Uva Bobal — con la participación de Antonio Pigueras, viticultor jubilado de Campo Arcís