Existen alternativas: recientes como la lata de aluminio o el Bag in Box, un envase de cartón y bolsa equipada con grifo; o más antigua como la botella retornable, un concepto francés, la consigne, abandonado en los años 80 por motivos industriales. Es cierto que la mayoría de los envases de vidrio se reciclan, pero es una solución que consume mucha energía y mucha agua.
Aquí en Pego practicamos la política del colibrí, somos el cambio: carta de vinos naturales de la comarca, comercio local, y ya estábamos recuperando las botellas de ancestrales, el doble de peso que una botella de vino clásico, antes de que estallase la crisis del vidrio. Pero sin un cambio de mentalidad a nivel de consumidor, será difícil que las cosas se muevan. No, una botella de vidrio y un tapón de corcho no son sinónimo de calidad para un vino.
Las redes sociales disipan nuestros resentimientos y nuestras frustraciones, pero la vida real nos obliga a comprometernos formalmente. ¿Qué persona quieres ser?