Mar e Ignacio, una pareja que produce vinos naturales de excepción. En este lugar donde la tierra y el saber hacer se transmiten desde cinco generaciones, el espíritu del vino se vive de otra manera, con pasión y respeto por la naturaleza. La Zafra es, antes que nada, una historia de familia, una aventura arraigada en el Vinalopó Medio, bajo la mirada atenta de la montaña «La Penya de La Zafra».
El dominio comenzó con una sola hectárea de Monastrell, autóctona de la región, cultivada en secano y podada en vaso. Hoy, gracias a esfuerzos de restauración, la pareja gestiona siete hectáreas, recuperando tierras que estaban a punto de desaparecer, con variedades como el Monastrell, la Merseguera, el Valencí y la Tintorera. En su microbodega, cada etapa de la producción se hace con una intervención mínima: sin productos químicos, sin levaduras comerciales, sin sulfitos añadidos. Es la pureza de la uva la que prima.
Lo que es particularmente admirable en Ignacio y Mar es su voluntad de comprometerse no solo en un enfoque ecológico, sino también en un espíritu de compartición. Les gusta rodearse de asociaciones, movimientos y proyectos que promueven una relación más social, sostenible y responsable. Un proyecto que va mucho más allá de la producción de vino.
Parcela en el paraje de la Zafra, en Monóvar, en la ladera de la montaña de la Zafra. La parcela se llama Cantalà, de suelo franco-arenoso con gran cantidad de piedra caliza. Altitud de 50 metros, orientación oeste. Parcela de secano estricto, plantada en vaso a marco real de 2,85 metros, con bajo rendimiento de 2,5 kg por planta. Manejo agroecológico con cubierta vegetal en invierno controlada por ganado. Solo se utiliza azufre en polvo durante el verano cuando es estrictamente necesario.
Vendimia manual en cajas de 15 kg a primera hora de la mañana, transporte inmediato a la bodega. Encubado inmediato, maceración de ocho días con las pieles. Fermentación espontánea en acero inoxidable a partir de las propias levaduras, durante 25 días. Fermentación maloláctica espontánea. Clarificado únicamente por trasiegos. Ningún aditivo. Embotellado manualmente sin filtrar.
Vino de capa media, largo, con buena acidez, aromas balsámicos y toques de especias y notas de regaliz. Temperatura de consumo recomendada: 16°C.